Maestro de un arte en estado puro

Miguel Carvalho

Pepe Otal, Bilbao - Foto: Paula Market

El títere se paseaba por el escenario luciendo su larga barba blanca, la sempiterna pipa y vestía de marinero. El maestro presumía de haber realizado esta labor antes de volverse artista polifacético. El títere le fue regalado por su cumpleaños durante la última gran aventura. Ayer, los mismos compañeros prepararon una introducción con música, a la cual el maestro ya no pudo asistir. El títere, su figura, después de hablar, se sentó en una silla a un lado del escenario para dejar que empezara el documental que nació de ese viaje emprendido desde Barcelona.

Pepe Otal adaptaba textos de teatro y daba vida a espectáculos de marionetas dirigidos a un público adulto. Uno de sus fines principales fue sacar las marionetas de las salas tradicionales a las calles, en su más pura tradición de performance ambulante, “para que el titiritero sea un ser libre”, afirmaba en el documental.

Estrenado ayer en el centro cultural RAI de Barcelona, “BULUBUS: la película”, el primer documental del grupo ASAKO Films, lleva el mismo nombre del colectivo de titiriteros de varias edades y nacionalidades que en 2006 viajaron en tren, por pueblos y ciudades de España para representar espectáculos callejeros.

Capitaneada por Pepe Otal, la tripulación saltó primero en Bilbao, donde el maestro recibió un homenaje en la XXV edición del Festival Internacional de Títeres de Bilbao. El documental registra las divertidas reacciones de las personas durante las creativas y humorísticas performances del grupo, que usaba las manos como instrumento máximo de representación y la calle como escenario.

Títeres en el creativo taller de Pepe Otal Foto: La Finestra Imaginaria

El maestro aportó un lenguaje distinto, nuevas formas y materiales a los títeres e impulsó decisivamente el teatro de marionetas en España con sus óperas de bolsillo, creadas en el Grupo-Taller de Marionetas de Barcelona, que fundó en 1975. Estaba prohibido en aquel entonces representar en la vía pública, por lo que sus espectáculos, sinceros, cargados de un humor atrevido y líricos a la vez, se convertían en un acto artístico reivindicativo.

Al taller, situado en el Raval, llegaban titiriteros de varias partes del mundo y se organizaban fiestas, poesía y tertulias. Pepe Otal también era pintor y escultor, realizando escenografías y montajes para otros grupos de teatro, y tocó el saxo y otros instrumentos en muchas de sus actuaciones, que recorrieron medio mundo.

Con Apocalipsis según San Juan representado con máquinas y robots, ganó en 1984 el premio europeo al mejor espectáculo de marionetas para adultos. En agosto de 2007, Pepe Otal falleció a los 60 años en la isla de Cerdeña, donde había ido a representar La divina comedia junto a Pep Gómez.

El maestro dedicó su vida al teatro de títeres y enseñó su técnica a amigos y alumnos de todas las edades, los cuales crearon en su laboratorio la asociación Casa Taller de Marionetas de Pepe Otal, que funciona como taller, escuela, teatro y punto de referencia del mundo de las marionetas en Barcelona.

En el documental, uno de los elementos de Bulubús definía la pasión por este arte aludiendo al “micro instante en que la marioneta realmente tiene vida propia”.

La velada de ayer, presentada por el títere con la figura de Pepe Otal, terminó con una anécdota:

“Pepe, ¿qué significa para ti trabajar con los títeres?”, le había preguntado uno de los productores del documental. “Es que ‘trabajar’ viene del latín ‘tripaliare’, que viene de ‘tripalium’ (tres palos), que era un instrumento de opresión y que se asociaba al sufrimiento. Y es por eso que yo no trabajo”, le contestó el maestro. “¿No trabajas?”, insistió. “No. Realizo actividades”.

Y la fiesta siguió, hacia el taller del maestro.

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