Por Kimberley Donoghue
desde Nueva York
Resumen de precios:
- Gasolina: $2.68/galón
En término comparables: $0.70/litro
- Limón o lima: $0.25 / la unidad
- Galón de leche:
NYC: $4.18
Estado de NY: $3.97
- Ir al optómetra sin seguro médico: $200

Una bandera estadounidense vuela sobre el puente "Mid-Hudson Bridge" que conecta el condado Dutchess con el condado Ulster. El rio es un lugar de mucha actividad vecinal.
Entrega 1:
Desde muy pequeña que sabía lo que significaba las siglas “PCBs” – no sabía que significaba polychlorinated biphenyls – pero sabía que una compañía había contaminado el Río Hudson hace años y por eso, yo no podía nadar o pescar en él, como antiguamente hacía mi padre (según él me contaba).
General Electric dejó unas 1.3 millones de libras de PCBs en el Rio Hudson durante los años 1947 a 1977, según apunta riverkeeper.org. Ahora, estos contaminantes se encuentran en toda la fauna y flora – e incluso en los organismos de seres humanos – alrededor del río que traspasa 315 millas por todo el este del estado.
Los Estados Unidos prohibió el uso de los PCBs en 1977 debido a sus efectos negativos, e irreversibles, tanto en los animales como en los humanos. Ha sido probado en laboratorios que causan cáncer en animales y por eso, están clasificados según el EPA como “probables” causantes de cáncer en humanos. Problemas de riñón, hígado y el sistema nervioso son causados por comer alimentos contaminados con PCBs y por eso, el departamento de salud de Nueva York (NYS DOH) aconseja que las mujeres y menores de 15 años no coman pescado del río en la parte sureña de Hudson Falls y que nadie coma peces del parte entre Hudson Falls y Troy. O sea, mejor no comer nada del río.
Los PCBs han sido una parte de toda mi vida. Desde la primaria, nos enseñan fotos del efecto negativo que tienen en los peces y nos avisan de los peligros que corremos. Algunos apuntan, sin estudios fiables, que los vecinos del Hudson, tienen niveles elevados de enfermedades como cáncer, tumores cerebrales, defectos infantiles y asma.
Sin embargo, cuando entré en el “middle school,” me apunté al equipo de remo escolar lo cual empezó una relación de 6 años con el Hudson River. Pasé la mayor parte de mis mañanas antes de ir al colegio en ese río. Es verdad que pasé frío, mucho sueño y, muchas mañanas, hubiera preferido que nadie me mencionase la palabra “crew” en mi vida. Pero el silencio y magia del inmenso río me impactó, nunca jamás he vuelto a sentir tan unida a la naturaleza.
Pero la fea verdad del río siempre estuvo presente. Tuvimos a demostrar que sabíamos que nadar para ser parte del equipo y en vez de hacer la prueba en la parte poco profunda del río, tuvimos que ir a una piscina municipal. Y cuando nos graduamos del instituto y nos tuvimos que despedir, vi por primera vez como uno de mis compañeros se atrevió a darse un chapuzón en ese río que habíamos pasado miles de horas deslizando sobre ello sin probar la temperatura de sus aguas. A pesar de nuestras victorias, pérdidas y tonterías generales durante 6 años, las advertencias paternales en contra del río habían llegado hasta lo más profundo de nuestros almas adolescentes. Si te metieras en el Hudson, seguramente saldrías con un bulto verde o tu brazo se pondría un color verde fluorescente.
De vuelta en Nueva York, observé que mi madre había comprado un dispensador de agua y lo utilizaba para todo – hasta los gatos bebían agua refinada. ¿La razón? La compañía que tantos años atrás había depositado sin cuidado los PCBs en nuestro río por fin había sido ordenada por un tribunal a limpiar el desastre que había causado tras 25 años de lucha de parte de las organizaciones medioambientales como Clearwater (fundado por el legendario músico Pete Seeger) y Friends of the Hudson.
Según esta compañía - que llevó a cabo una campaña publicitaria en contra del “dredging” (dragar el río) básicamente porque la cuenta iría a su cargo – ahora ofrece una página de web a los vecinos del Hudson explicando que la empresa empezó este “viaje” comprometido a colaborar plenamente con el Environmental Protection Agency (agencia federal medioambiental) desde hace 7 años: http://www.hudsondredging.com/about_the_project.
La fase 1 del “dredging” empezó en mayo 2009 y durará 6 meses en los cuales, General Eletric limpiará el río de 10% de los PCBs en ciertas zonas. En la página de web proporcionada por GE, puedo ver cómo el proceso está afectando mi zona. Según el programa de vigilancia explica, GE ha superado los límites impuestos por el EPA dos veces este verano, causándoles a suspender el trabajo en agosto y septiembre. Información que es, sobretodo, tranquilizante. Casi prefiero no saberlo.
Cuestión del día ¿Mejor vivir con niveles bajos de PCBs? O ¿Mejor quitarlos y vivir unos cuantos años con los niveles muy altos?
Páginas relacionadas:
http://blog.timesunion.com/green/category/pcbs/




Un reportaje bien bonito. Los crímenes de las empresas que destrozan el medio ambiente deberían ser perseguido a nivel internacional, porque el ambiente, el agua, la tierra y el aire no pertenecen a nadie, así bien son bienes de la humanidad toda. No me alegra saber que solo tengan que limpiar “algo” tienen que reparar el daño por completo e indemnizar las poblaciones, y los responsables que jugaron con las vidas de las personas viendo solo brillante dinero frente a sus ojos deberían ser los primero e sacarse a trabajar en primera linea, con precauciones cierto!