Por Carlos Vázquez

Jesús Vázquez y Beatriz Mato presentan la gallina
El nuevo gobierno de la Xunta de Galicia decidió cambiar el nombre y el logo de las Galescolas, una red de escuelas infantiles impulsadas por el gobierno anterior que sólo llevaban en funcionamiento tres años. La casita sonriente en la que estaba izada la bandera gallega pasará a ser una gallina azul. ¡Qué sí!, no es una broma. El nuevo emblema de las guarderías gallegas será una gallina azul vestida de presidiaria que sostiene un lápiz afilado bajo el brazo. Para que se hagan una idea: una mezcla entre el águila imperial de Franco y la gaviota del PP. El nombre de los nuevos centros será “A galiña azul”, título de un cuento infantil de Carlos Casares.
Con esta medida el gobierno popular pretende ofrecer una educación infantil “despolitizada y desideologizada”, según afirmó en el discurso de presentación de la gallina, el conselleiro de Educación, Jesús Vázquez. Es curioso, y de agradecer, que un político se preocupe por “despolitizar” algo. Otro de los motivos que llevaron al cambio de nombre de la educación de niños de 0 a 3 años es para combatir el “adoctrinamiento” que el Partido Popular le atribuye a las Galescolas. La nueva filosofía es “para gustos se han pintado colores”.
Sin embargo, el cambio de nomenclatura desentona con el discurso de investidura de Feijoó, que aseguró que se harían “reajustes para hacer frente a la crisis”. A pesar de que en un principio la Xunta no precisó cuál era el presupuesto inicial para la renovación de imagen, luego la Consellería de Trabajo informó que el cambio de diseño costará 22.000 euros. Según Beatriz Mato, consellera de Trabajo, “no se despilfarrará ni un sólo euro” en la renovación de las escuelas. Por ese motivo, el cambio se hará gradualmente y, al menos durante este curso, los niños seguirán usando los mandilones y los materiales docentes de las Galescolas, con el anterior logo.

Logo eliminado
Pero algo que no debemos obviar es que en los tres años del bipartito (PSOE-BNG) la educación infantil mejoró y creció notablemente con respecto a los dieciséis años anteriores. Antes había muy pocas guarderías públicas en la comunidad y estaban todas situadas en las ciudades. A pesar de que en educación infantil todavía falta mucho camino por recorrer, el trabajo del bipartito supuso un gran avance en ese terreno.
En todo caso, es triste que los políticos jueguen con la educación sólo para ganar votos. Si tenemos un sistema que funciona, por qué al cabo de cuatro años, en vez de mejorarlo, nos lo cargamos. Además, estamos en una crisis económica y seguro que hay problemas más importantes que resolver que el cambio de nomenclatura de una escuela infantil. Los políticos no se dan cuenta de que están jugando con niños. Esperemos que en unos años no llegue la gripe aviar a Galicia.



Pues el otro día compré un brick de leche gallega por la buena fama que tiene y porque estaba etiquetado en galego. Esto último es valor añadido
Galicia no se puede permitir este retroceso lingüístico. De las tres naciones (Catalunya, Euskadi y Galicia) es la que más necesita intensificar la educación en su lengua propia, el gallego.
Ya sabéis que este debate en Catalunya ha reaparecido gracias a la creación de un partido político que no pasa por sus mejores momentos precisamente. Su leitmotiv es que los padres puedan elegir la lengua en que educar a sus hijos, en lugar de decir que todos estudien catalán, castellano, más inglés y si cabe alemán.
La normalización lingüística en Catalunya, aunque les pese algunos, es una historia de éxitos. El problema ya no es que lengua se enseña sino que quitan horas de lengua en general.
Gracias a la escuela ahora hay más cohesión en la sociedad catalana. Ahora, el reto es permitir que los nuevos ciudadanos puedan hablar en la lengua de Catalunya. Por suerte, en el súper que tengo debajo de casa los pakistaníes ya hablan catalán bastante bien.
Si la sociedad gallega se opone no habrá marcha atrás. Pero votar al PP no es la mejor manera de proteger el gallego. Los partidos políticos hacen un flaco favor a las futuras generaciones cambiando cada dos por tres las leyes educativas.
Más pronto que tarde habrá la sentencia del Tribunal Constitucional del Estatut de Catalunya. Se empieza a insinuar que se tocará algún artículo referente al catalán, habiendo sido aprobado por el Parlament de Catalunya, el Congreso de los Diputados (Madrid) y llevado a referéndum.
¿Se van a atrever?